no nos sorprendamos
con noticias que ya una vez escuchamos
sin dejar que esas palabras se destruyan en voz alta
se despierten
sin dejar que nuestras cuerdas vocales las expulsen
ser guardado para después o para nunca
como descargando de la payasada inútil e inventada
algo real, que nos une en cuanto nos separa
y de esa separación que es para siempre
acostumbrémonos a borrar el agua de los ojos
mi agua de mis ojos
mi hueco de mi estómago
y todas las mañas y sañas propias que hacen que se extinga
todo tu deseo