matar el tiempo como sin fin y sin escrúpulos
cargar la escopeta hasta el cajón de la pereza
hacer de mí una negligencia para la vida gastar
sin que me hierva o me contenga
sin mendigar la permanencia de hechos
que la falta de resoluciones me apadrine
con mi asesinato de la hora
y en mis mañanas inquietos
no me preocupe más que por paciencia
elocuencia de intervalo
democrática señora que no sabe
que en su atemporalidad se va a morir