si me comprara un holograma con un identiquit mío
les diría a mis amigos que lo visiten, que lo hagan sentir cómodo
mientras ese holograma vaya desplazándose
en sentencias de poder y de agrado
como una enfermedad muy contagiosa
que no tiene cura
yo tendría que ir eligiendo ser otra cosa
por mi futuro y mi aplacable independencia
supongamos ahora que el holograma
es el estado programado de lo que no se modifica
de lo que por esencia se queda quieto
en un mismo milenio, mismo siglo
que el ser vivo es la cultura del cambio
de la transformación personal, del propio mérito
la víbora que no se queda quieta, ni satisfecha
que se ajusta a su tiempo como si el milenio
no se hiciera nunca, como si le estornudara
sus gérmenes al entero siglo.