De la última carta postergada:
cuando amar se hace con precauciones, sobrevive con cuotas y pagarés
en un cajón apartado del mueble, con la facultad restringida, aparente
no quiero atormentarte con la hipotermia que siento algunas veces por las cosas
tampoco contaminar lo nuestro si soy fría, si me congelo en un mar atérmico de soldados
es porque afuera es difícil, simple a la vez
te amo, eso creo, hasta que me viene una plancha al corazón y me lo quema
me deja una cicatríz triangular, rinde un exámen en mi garganta, se va con una cuerda vocal
ayer descubrí que mi flequillo atrapa a mi cerebro y le habla de vos, te falsifica
le dice algunas cosas lindas, algunas veces subidas de tema, dolorosas.
hoy me desperté así, con ganas de escribirte, de explicarte quién soy
el castillo que veo es fuerte, con piedras turquesas y puertas grandes de madera
me llama la atención que no haya nadie, lo camaleónico del ser humano.
el sentimiento que congela mis caprichos incumplidos, porque en definitiva
soy una nena con un paquete de injusticias individuales en una guardería solitaria
tenés una filosofía de vida triste, me dijo una mística una vez, pero no soy triste, reflexiono.
si tuviera que decirte hasta dónde te amo, creo que ni yo lo entendería
mientras lo intento hasta la antártida
que tu extrañeza sea confiable a los sujetos, eso te deseo.
te deseo.

c.c.