la decadencia es fundamental para la dignidad del ser común y corriente
soy un hada pobre porque se me caen los dientes y todavía puedo con una dentadura postiza
acotar mucho mejor que con mi boca de nata, mi boca pasada, finita, de formato corto
lo fui reemplazando por esto, vienen a ser reflexiones con mezclas acústicas, que me nacen de adentro
como un bebé que va creciendo hasta finalizarse en un comportamiento, en una idea mía, entonces soy hada
porque espero estar vestida con purpurina y zapatos de danzas clásicas, sin embargo, hay una camiseta que ya está
para lavar y se me queda en el pecho, huele a jugador de fútbol, bien, el nombre es la conjunción de un patetismo
grotesco, lo que más me gusta, tomarme como a un personaje que es simpático, pero que le pasa lo peor
voy mejor hacia el centro de la cancha con esta camiseta, gambeteo y hago un gol al centro del arco, los dientes
se me caen en el pasto físico de la cancha, de los bolsillos me sale la purpurina, un hada pobre, sigo siendo más rubia
de lo que era antes, implica que soy más estúpida, o que me acostumbré mejor a la realidad, tengo una araña enorme
en el pelo que camina como si quisiera pasar desapercibida, despacio, pero la muy asquerosa se deja notar tan bien
que me atrapa del cuello y me dice cosas parecidas a una enciclopedia borrada por su imaginación, a veces salta, molesta
a los vecinos, les hace caricias en las manos y se va corriendo, ahora me siento obnubilada, como después de un asado, llena
una sensación moribunda de veneno encima, de comida para ratas, de sueño despótico, prendo el ventilador
intento que me pegue fuerte para que me abra los ojos, mis ojos se cierran, no tengo masás nadaqeu decr