toda la música suena horrible
y cero cero sin oído vinieron
a aturdirme con un piano mientras tus dedos
se esparcen en el lugar del pulso
voy a desconcentrarte las manos para que no lo toques
para que dejes de moverte como en la cama
y que empieces a quedarte quieto
que te imagines lo que no suma ni resta
y no querer mirarte cuando guiñes un solo ojo
cuando hagas que suba las rejas
dejándome el codo raspado
alguna extremidad hueca
como si tuviese siete años
cuatro juguetes
ni un sólo abanico regalado
y monstruos de restos crudos por toda la habitación