El hombre es idealizado por el hombre, el hombre es el que acude a lo perverso, el hombre es creador y autor espiritual de su imagen reflejada, de sus contornos delineados, de su hipotermia disociada. ¿Acaso su deber es conciliarse como un ente autónomo conservando su remedio de rebaño?. Pero por supuesto que su representación es estéril, en la medida en que se la inyectan.