quiero armonía en lo arquitectónico
que me caiga saliva de la boca cuando mire a la calle
cuando vea a la gente agrupada entrando al ministerio al banco
cuando sienta a los turistas sacarme fotos hablando en otro idioma
quiero respirar el aire mugriento de mi ciudad
quiero estremecerme con mis quejas sin salida sin profundidad
enmudecer mi crítica resignarme