yo escribo con mi cabeza las afirmaciones
ya no sé sobre qué mechar el encendedor, se abre
ayer me miré las manos mientras estaba aplaudiendo
en el recital de poca gente que también aplaudía, ellos
tratando de hacer que se escuche porque valía la pena la gracia
el público que se dedica a ser escuchado a lo último
valorando el principio, el acto y su mesura
te pregunto ¿porqué? no me sale, de otra manera, yo no soy transferible
no me puedo provocar un enchufe, agarrotar los cables en cuatro horas
no me incendio ni porque me bañen en kerosén o me ayuden bailar con antorchas
qué frígida es la burguesía, un término del siglo diecinueve, y qué anticuado
lo que sé es que voy a tener la piel hundida e igual voy a querer mirarme al espejo
tocarme con esta cara de cera, entenderla, derretirme con una boina bordó
muy adecuado al tipo de estética que suplica escriba una poesía, para hacerla un bollito y mandármela a la boca
estoy encantado, señorita, mucho gusto